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Paola Gundin /aka Paolinha/ nació en Ponferrada (El Bierzo) y creció en un pueblito de montaña rodeada de naturaleza. Aunque es de Castilla y León, pasa buena parte del año en Canfranc Estación, en la comarca de La Jacetania. Tiene un amigo cercano, poeta, que vive en una cabaña junto al río, camino a Candanchú, y le gusta instalarse allí, tomarse un tiempo e inspirarse, crear, descansar y coger fuerzas entre viaje y viaje. Porque Paolinha está en constante movimiento.
Salió pronto del nido, sus impulsos de exploradora y nómada le llevaron a descubrir la vida en movimiento, a aventurarse en el arte de vivir y en el vivir del arte. Le inspira la magia del día a día, descubrir y experimentar cosas y sensaciones nuevas, recitarle a los árboles y al bosque, observar una montaña o mojarse los pies en el rio, pasear junto a sus compañeras de cuatro patas (Brinka y Momo), en definitiva, todo aquello que le ponga los pelos de punta, le saque una sonrisa y le haga sentir los latidos del mundo y de los corazones despiertos.
Y es esa curiosidad la que le ha llevado a crear y experimentar dentro de diferentes disciplinas artísticas, transitando y formándose en multitud de ellas. Comenzó con los malabares de forma autodidacta a los 16 años, principalmente con devil stick. Estudió Animación Sociocultural en Zaragoza y realizó sus prácticas con la compañía de teatro K de Calle. Desde entonces ha seguido viajando y formándose, trabajando individualmente o en colectivo en sus performances y en sus trabajos fotográficos.
Su enorme curiosidad por la danza butoh le llevó a conocer esta disciplina más a fondo en los talleres impartidos por Gonzalo Catalinas en el Centro Social Comunitario Luis Buñuel de Zaragoza. También ha participado en talleres en el Espacio en Blanco de Madrid junto con Jonatan Martinau y ha asistido a workshops en Berlín y la India, experiencias que le han permitido desarrollar performances en diferentes partes del mundo. Ejemplo de ello es Siempre Vivas, performance en clave de teatro físico y butoh en la que añade elementos del teatro de objetos y el arte de la acción. Una performance de alto contenido político y crítico, con perspectiva de género, y alta carga combativa.
Con la fotografía también comenzó de manera autodidacta. Con una cámara analógica Rollei con la que documentaba y retrataba sus experiencias de vida, su entorno más íntimo y cercano y la naturaleza que le rodea. Hoy en día está más centrada en la fotografía digital y en breve sacará su primer tomo del fanzine de poesía visual Garabato Visual (voyage). Autoeditado y con portada de grabado artesanal realizado por ella misma.
Paolinha colabora con el fanzine Revueltas (poesía, fotografía e ilustración) y está en proceso de llevar sus fotos a telares a través de estampaciones en diferentes materiales textiles, juntando la fotografía y la serigrafía. En primavera de 2021, organizó junto a otras compañeras, la Feria Terra Verde en Fornelos de Montes, Galicia, con el objetivo de acercar el arte, el consumo local, los alimentos de km 0 y los oficios antiguos a las zonas rurales. Además de organizarla, participó con una instalación fotográfica, Kosmos, en un robledal.
Lleva cuatro años viviendo en movimiento con su casa con ruedas. Para vivir y financiar sus proyectos artísticos sube a Francia a trabajar en el campo y el invierno lo pasa en diferentes estaciones de esquí. También monta su puesto en ferias artesanales a las que acude con su aceite de hipérico cosechado por ella misma, con parches y fanzines.
Paolinha apuesta por el arte expresionista y combativo, por la contracultura, la lucha de clases, la lucha Queer y LGTBTIQ+ y el feminismo radical. Un arte contra normativo y diverso que refleja en todas sus obras.



